jueves, 22 de enero de 2015

Carta de una madre lepera a su hijo emigrante

Querido hijo:
Te pongo estas líneas, para que sepas que te escribo. Así que si recibes esta carta es porque te llegó, si no fuese así, avísame y te la vuelvo a mandar.

Carta de una madre lepera a su hijo emigrante

El otro día, tu padre leyó que según las estadísticas, la mayoría de los accidentes de tráfico mortales, ocurren a un kilómetro de casa, así que nos hemos mudado bastante más lejos.

La casa es, una adosada preciosa; tiene hasta una lavadora que no estoy segura si funciona o no. Ayer metí ropa, tire de la cadena y no he vuelto a ver la ropa desde entonces, pero bueno... ya aprenderé a usarla adecuadamente.
Espero que sea, antes de que nos quedemos sin ropa.
El tiempo aquí no es tan malo; la semana pasada solo llovió dos veces. La primera vez durante cuatro días y la segunda vez, durante tres.
Con respecto a la chaqueta que tú querías, tu tío Pepe dijo, que si la mandábamos con los botones puestos, pesaría demasiado y el envío sería muy costoso, así que le quité los botones y se los metí en un bolsillo. De los dos bolsillos, es el que los tiene dentro. No el otro, ese no.
El médico, vino a casa para ver si estábamos bien tras la mudanza. Me puso un tubito de vidrio en la boca y me dijo, que no hablase ni la abriese, en diez minutos. 
¡¡¡Que vergüenza por Dios!!!
Resulta, que después tu padre quería comprarle el tubito por 300€ al médico, y el pobre hombre, no quería vendérselo.
Hablando de tu padre, ¡que orgullosa estoy! tiene un nuevo trabajo.
Es responsable de 500 personas, y todas están a sus pies.
¡Lo cogieron, como jardinero del cementerio!
Tu hermana Pili, -la que se caso con su marido-, espera un hijo. Si tiene una niña, dice tu hermana, que la llamará como yo.
Dice tu padre, que se le hará muy raro y difícil, llamar a la niña “mamá”, pero esa, es la decisión que ha tomado tu hermana.
Tu padre le pregunto a tu hermana, que si ella estaba segura de que el bebé era de ella, y ella dijo, que lo estaba al 100%.
Por cierto... Tu primo Paco también se casó, con la María, la de Frasquita, y resulta, que todas las noches le reza a su esposa. Yo creo que es, porque es Virgen. Las vecinas lo escuchan hablando por las noches, y dice mucho Virgen María.
A quien nunca más hemos vuelto a ver por aquí, es a tu tío Venancio, el que murió el año pasado ¿Recuerdas?.
Y tu hermano Ramón... ¡¡¡Ay la que lió tu hermano Ramón!!!
Resulta, que fue de compras, cerró el coche, y dejó las llaves dentro.
¡¡¡No puedes imaginarte el follón!!!
Tuvo que andar cinco kilómetros hasta llegar a casa, para coger el duplicado de la llave, y poder sacarnos a todos del coche.
Hijo, tienes que saber, que todos te extrañamos mucho, pero mucho más aun... desde que te fuiste a Alemania.
A ver si nos escribes y nos cuentas, como te va con tu nueva novia alemana. 
¡¡No sabes lo contentos que nos pusimos, cuando nos dijiste que estabas metido en la cama con Artritis!!.
¡¡¡Que nombres más raros tienen estas alemanas!!!
Bueno hijo mío, no te pongo mi nueva dirección en la carta, porque no la sé. Resulta, que la ultima familia lepera que vivió por aquí, se llevó el nombre de la calle y los números, para así, no cambiar el domicilio del DNI al renovarlo.
Un beso fuerte, se despide de ti... 
“Tu madre que te quiere mucho”
La Tomasa de Lepe

P.D. Tenía intención de mandarte 200€ para tus gastos, pero... se me olvidó y ya he cerrado el sobre.

Carta de una madre lepera a su hijo emigrante





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